martes, 29 de abril de 2014

EL DIARIO DE LADY PARTHENIA

22 DE ENERO DE 1817

-He recibido una carta de Alec-me cuenta Becky. 
-¿Y qué te dice?-inquiero. 
-Me dice que me echa mucho de menos. Que regresará en cuestión de días a Douglas. Que no espera para volver a verme. 
                      Becky y yo damos un paseo por Snaefell. Es el pico más alto de la isla. Veo a Becky mucho más contenta que en días pasados. Sospecho que tiene que ver con la carta que ha recibido de Alec. De momento, no sé nada de mi querido prometido Piers Draxinger. 
                     ¡Ojala no vuelva a saber nunca más nada de él! 
-Entonces, las cosas van mejorando-observo-¿Te apetece subir a la cima?
                     En realidad, Becky y yo estamos paseando por la falda de Snaefell. Mi amiga se echa a reír con ganas. Dice que es un pico demasiado elevado para su gusto. Se coge de mi brazo mientras caminamos. Becky me cuenta que está acostumbrada a realizar actividades al aire libre. 
                    Me recuerda que ha vivido toda su vida en el campo. Está acostumbrada a hacer ejercicio. Monta a caballo como una auténtica amazona. 
                    Puede caminar muchos kilómetros sin cansarse. 
-Es malo que salgamos sin la protección de las sombrillas-le advierto. 
-El Sol no es malo-afirma Becky. 
                    Tiene la piel morena por el Sol. Yo, en cambio, tengo la piel blanca como la leche. Desde que conozco a Becky, he cambiado mucho. 
-No te noto triste por la ausencia de lord Draxinger-observa Becky. 
                    Y es verdad. No echo para nada de menos a Piers. La verdad es que estoy más alejada de él que nunca. No debería de ser así, ya que es mi prometido. Pero me he dado cuenta de que no estoy enamorada de él. ¿Desde cuándo una joven no está enamorada de su prometido? Pensé que amaba a Piers. Pensé que Piers me amaba. Pero me he dado cuenta de que no es así. No sé qué pasará cuando regrese y lo vea. 
                     Puede que esté furiosa con él por su ausencia. Por los rumores que han llegado hasta mí sobre su infidelidad con otras mujeres. 
-Empiezo a pensar que es verdad lo que me has contado-dice Becky-Es cierto que no amas a Piers. Y no te juzgo, Parthenia. 
                     Le agradezco a Becky su comprensión. Me siento más unida a ella de lo que he estado unida a alguien en toda mi vida. Pero me siento más unida también a su primo. 
-¿Cómo está tu primo?-le pregunto. 
-Misha se ha quedado en casa leyendo un libro de Geografía-responde Becky-Me ha estado hablando de Rusia. De su San Petersburgo natal...Echa de menos su país. 
                     Me asalta un terrible presagio. Mikhail puede regresar a su país antes o después. ¡Dejaré de verle! ¿Desde cuándo me asusta la idea de dejar de verle? Mikhail no es nada mío. 
                    No es mi marido. No es mi prometido. No me corteja. No hemos coqueteado. Él está soltero y sin compromiso. Y yo sigo soltera. Pero estoy prometida a Piers.
                     Aunque no esté, mi prometido sigue presente en mi vida. Está demasiado presente en mi vida. Desearía poder seguir disfrutando de este paseo con Becky. Pero me asalta el temor a que Piers pueda aparecer en cualquier momento. Con el deseo de fijar fecha para la boda. Quizás, sus acreedores se hayan cansado de esperar a que decida pagarles. Y le hayan dado un ultimátum. 
-Sé cuándo regresará Piers-afirmo. 
-¿Cuándo va a volver?-me pregunta Becky. 
-Cuando no tenga dinero. 
-Es tu prometido, Parthenia. Puede que te quiera. 
-Quiere mi dote. No es lo mismo. 


-Eres demasiado pesimista, Parthenia. 
-No soy pesimista. Soy realista.
-Piers te quiere de verdad. Yo quiero pensar que te quiere. Igual que pienso que Alec está enamorado de mí.
-Yo me he desengañado de Piers hace mucho tiempo. Lo siento.
-Parthenia, las dos estamos con el corazón destrozado.
                    Recuerdo que Piers ha sido el único hombre que me ha besado. Y eso no me agrada. Lo confieso.
-Vamos a dejar a un lado nuestras penas-le propongo a Becky. 

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